Crianza Respetuosa

Crianza Respetuosa

La crianza respetuosa está basada en la teoría de John Bowlby. Y busca una visión empática frente a las necesidades de los niños, responder a ellas, comprender sus emociones, de acuerdo con su desarrollo.  Educarlos y vivir desde el respeto, el amor, la igualdad; no desde la represión, la amenaza, el chantaje de los premios, la humillación, el ignorarlos o etiquetarlos.

Los principios más importantes son:

  • Empatía
  • Igualdad
  • Amor incondicional
  • Respeto

 

Pasar de la teoría a la práctica no es fácil; a veces podemos levantar la voz o amenazamos a nuestro/a hijo/a sin esto o aquello, seguido del sentimiento de culpa enorme que eso conlleva. Esto puede suceder porque no lo tenemos integrado en el plano emocional. Venimos de un paradigma distinto: nuestras madres y abuelas educaban de una manera distinta.

Para integrar e incorporar la crianza respetuosa como forma de vida es necesario redescubrir nuestra historia, entender lo que fuimos y lo que somos, conseguir el respeto que nos merecemos a nosotros mismos.

 

¿Cómo pasar de la teoría a la práctica?

o   Celebrar en familia los logros obtenidos y los retos superados por nuestros pequeños

o   Provocar encuentros de diálogo cara a cara para comunicar una enseñanza o un principio que deseas que incorpore

o   Hacer preguntas en un ambiente respetuoso acerca de la situación que generó el problema, para que descubran qué los empujó a tal comportamiento y cómo pueden resolverlo

o   Escuchar y comprender sus sentimientos y necesidades

o   Alentarlos ante los retos y responsabilidades de la vida cotidiana.

o   Gritar menos y explicar más, hablar menos y escuchar más.

 

¿Cómo manejar un “berrinche” de manera adecuada poniendo en práctica la crianza respetuosa?

Paso 1: Conserva la calma para que puedas acercarte con respeto, sensibilidad y paciencia.

Paso 2: Conéctate con tu hijo para que recupere la seguridad y la calma. Una vez tranquilo, puedes ponerle palabras a la situación, describiendo el hecho, nombrando y validando sus emociones: “Veo que estás enojado porque querías tocar el enchufe de la luz y te lo impedí, lo hice porque eso es peligroso”.

Paso 3: Ofrécele una alternativa que sea viable, pues el “no” genera frustración que puede superarse ante la apertura de otra posibilidad: “No es seguro jugar con el enchufe de luz, pero qué tal si jugamos con tu pelota.”

 

¿Cómo poner límites de manera asertiva?

Los límites son una señal de que algo debe parar o detenerse para protegernos. No deben ser duros, rígidos o agresivos, pues podemos aplicarlos con amor y cariño.

 

Toma en consideración lo siguiente:

o   Tomar en cuenta la edad y la singularidad de tu hijo, sus necesidades, así como el entorno y circunstancias en las que se despliega su comportamiento.

o   Recuerda que la finalidad de los límites y las normas es señalar el camino que posibilita el sano crecimiento y desarrollo de tu hijo.

o   Los límites y las normas se basan en razones y se explican de la manera más clara posible cada que sea necesario.

o   Los límites y las normas deben ser sencillas y simples, así como tener cierto grado de estabilidad; pueden cambiar si existen razones para ello.

o   Ejemplo de límite: “No puedes tocar la estufa caliente porque puedes quemarte y lastimarte.” O “No pegues/muerdas/grites en este momento. Cuando estés más calmado/a puedes decirme qué necesitas. Yo estaré aquí esperando.”

Recordemos que lo que nos interesa no es únicamente suprimir la conducta no desea de nuestros hijos, sino saber la raíz y solucionar para darles un aprendizaje para la vida.

 

Si deseas aprender más o llevar un seguimiento personalizado, recuerda que puedes contar con nuestro equipo de profesionales expertos para ayudarte a ti y a tu pequeño.

Puedes contactarnos al número 2296-8020 o al whats app 3718-1063.

 

Este artículo está escrito y validado por la Lic. Marinés Mejía / Psicologa

 


Posteado hace 1 año
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